En mi opinión, la historia reciente puede leerse como tres grandes saltos tecnológicos. La primera revolución arrancó con la máquina de vapor, que llevó la mecanización a las fábricas y cambió el transporte con el ferrocarril; la gente dejó el campo y surgió la ciudad industrial. La segunda revolución se apoyó en la electricidad y en los motores de combustión, lo que encendió la vida doméstica con la bombilla y conectó al mundo por telégrafo, teléfono y radio; además, aparecieron el automóvil y el avión. La tercera revolución trajo la electrónica, el microprocesador y la informática, automatizando procesos con robótica y extendiendo telecomunicaciones globales. El cambio más grande en comunicación es la digitalización/Internet, que nos permite compartir información y trabajar a escala planetaria y en tiempo real. Gracias a estos procesos vivimos hoy en una sociedad de la información cada vez más interconectada.
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